En medio de una nueva ola de protestas contra el liderazgo en Irán, la presión internacional sobre el régimen está creciendo. En Graz se planea una cadena humana para mostrar solidaridad con la población civil iraní. La acción, organizada por la asociación 'Woman Life Freedom', busca ser un gesto contra las violaciones de derechos humanos y la opresión. Los organizadores enfatizan el carácter apolítico de la concentración, que se dirige explícitamente a todos los partidarios del movimiento democrático.
Al mismo tiempo, imágenes icónicas están generando atención mundial. Un video de una mujer encendiéndose un cigarrillo en un retrato en llamas del Ayatolá Jomeini se convirtió en un símbolo de resistencia. Sin embargo, las verificaciones de hechos revelaron que la grabación se realizó en Canadá y no directamente en Irán, lo que subraya el alcance de la oposición en el exilio. La situación dentro del país sigue siendo precaria: informes sobre órdenes de disparar y cierres masivos de Internet dificultan la comunicación. Expertos en seguridad también señalan la importancia estratégica de la alianza entre Irán y Rusia. El apoyo militar de Teherán a Moscú en el conflicto de Ucrania ilustra las amplias conexiones geopolíticas del régimen de los clérigos.
Mientras tanto, la comunidad internacional exige sanciones más duras. Aunque el presidente estadounidense Trump deja abiertas las opciones diplomáticas y militares, en Europa crece la demanda de incluir a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica en la lista de organizaciones terroristas para debilitar la base económica de la opresión.