En medio de las tensiones diplomf{a}ticas sobre el futuro de Groenlandia, una delegacif{ó}n bipartidista del Congreso de Estados Unidos ha viajado a Copenhague. El grupo, compuesto por once personas y liderado por el senador demf{ó}crata Chris Coons, tiene la intencif{ó}n de asegurar a la Primera Ministra danesa Mette Frederiksen, asf{i} como al jefe de gobierno groenlandf{e}s Jens-Frederik Nielsen, el apoyo del Parlamento. El objetivo de la visita es fortalecer la confianza en la asociacif{ó}n transatlf{a}ntica y destacar la soberanf{i}a del Reino de Dinamarca.
El motivo del viaje son las repetidas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha mostrado interf{e}s territorial en la isla f{a}rtica. Trump argumentf{ó}, entre otras cosas, que la seguridad nacional de EE. UU. hacf{i}a necesaria una adquisicif{ó}n de Groenlandia para prevenir influencias de Rusia y China. En este contexto, calificf{ó} la pertenencia de Groenlandia a la OTAN como una proteccif{ó}n insuficiente. Crf{i}ticos, incluidos legisladores estadounidenses de ambos partidos, rechazaron estas ambiciones por considerarlas contrarias al derecho internacional y perjudiciales para las relaciones internacionales.
Mientras la administracif{ó}n estadounidense bajo Trump y el vicepresidente JD Vance aumentan la presif{ó}n sobre Copenhague, los socios europeos muestran una presencia reforzada. Varios paf{i}ses, incluidos Alemania y Francia, enviaron unidades de reconocimiento a Groenlandia para demostrar la unidad europea. El Ministro de Asuntos Exteriores danf{e}s, Lars Lf{o}kke Rasmussen, subrayf{ó} tras las conversaciones en Washington que persisten diferencias fundamentales, pero que desean mantener el dif{a}logo. La delegacif{ó}n estadounidense sef{n}alf{o} ahora que una gran parte del Congreso sigue considerando intocables los compromisos de la OTAN y la integridad territorial de Dinamarca.