Justo antes de que comience el quinto año de guerra, Ucrania se enfrenta a una combinación de condiciones climáticas extremas y ofensivas militares intensificadas. En la capital, Kiev, la situación humanitaria es crítica, descrita como el invierno más duro desde que comenzó la invasión rusa. Las temperaturas bajo cero y los daños extensos a la infraestructura provocan cortes de electricidad prolongados, dejando a numerosos bloques de viviendas sin calefacción ni agua.
El presidente Volodímir Zelenski ha declarado el estado de emergencia para todo el sector energético y ha anunciado la creación de un comité de coordinación.
En el frente oriental del país, se informa de una intensificación de las acciones bélicas a pesar del frío y la nieve. Según informes del Generalstabs ucraniano, se produjeron alrededor de 180 ataques rusos en un solo día recientemente. Un punto clave de los enfrentamientos sigue siendo el sector cerca de Pokrovsk, donde las fuerzas ucranianas supuestamente mantienen posiciones en la ciudad vecina de Myrnohrad. También se reportan ganancias territoriales de las tropas rusas en la región de Zaporiyia, especialmente cerca de Hulyaipole.
El comandante en jefe ucraniano, Oleksandr Syrskyi, hizo un balance del año pasado y enfatizó que se logró evitar avances críticos del enemigo. Sin embargo, la situación sigue tensa debido a los ataques sistemáticos contra la red de suministro. La cúpula ucraniana acusa a Moscú de querer hacer las ciudades inhabitables destruyendo de forma deliberada la infraestructura energética.