En una final de infarto de la Copa Africana, la selección nacional de Senegal se alzó con el título. El partido contra Marruecos terminó con una victoria de 2-1 para los senegaleses, pero el logro deportivo quedó en segundo plano por momentos debido a altercados considerables.
Ya durante el tiempo reglamentario se produjeron tensiones tanto en el césped como en las gradas. Después de que Senegal se adelantara en el marcador, la situación se agravó poco antes del final del partido. Según informes, algunos espectadores saltaron al campo, lo que provocó una larga interrupción. Las fuerzas de seguridad tuvieron que intervenir para restablecer el orden en el estadio y proteger a los jugadores.
El encuentro adquirió más tensión debido a enfrentamientos físicos entre jugadores y miembros del cuerpo técnico de ambos equipos. El árbitro se vio obligado a mostrar varias tarjetas rojas. A pesar del caos, el partido finalmente se completó. Marruecos logró marcar un gol para reducir la diferencia, pero no pudo evitar la derrota. Para Senegal, esta victoria marca un éxito importante en la historia de su federación, aunque las circunstancias que rodearon la final seguramente generarán críticas a nivel internacional.