El reciente recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio ha tenido consecuencias de gran alcance para la economía global y el suministro de energía. Se produjeron ventas masivas en las bolsas internacionales, con el índice de referencia alemán, el DAX, llegando a desplomarse más de un tres por ciento en ciertos momentos. Otras plazas bursátiles europeas también reportaron una jornada de 'negro intenso', ya que los inversores buscan cada vez más refugios seguros.
Los mercados energéticos son especialmente afectados. El precio del crudo tipo Brent aumentó considerablemente debido a la preocupación por posibles interrupciones en el suministro. Esto ya tiene efectos inmediatos en los precios al consumidor en Alemania. En algunas gasolineras ya se han registrado precios máximos de hasta 2,47 euros por litro de combustible. Los expertos temen que, si la escalada continúa, pueda producirse un nuevo 'choque' en los costes de calefacción, afectando especialmente a los hogares que utilizan calefacción de gas o petróleo.
La situación actual también vuelve a poner en el centro del debate la 'transición energética' y la 'Ley de Calefacción'. Analistas políticos señalan que la dependencia de combustibles fósiles procedentes de regiones en crisis pone en peligro la estabilidad económica. Aunque los precios del gas también muestran una tendencia al alza, la situación en los mercados financieros sigue siendo tensa, ya que no se puede descartar una extensión de la guerra con la participación de potencias regionales como Irán.