El conflicto militar entre Irán por un lado y Estados Unidos e Israel por el otro alcanzó un nuevo y amenazante nivel durante el fin de semana. Según los informes, Teherán respondió al asesinato selectivo de su Líder Supremo, el Ayatolá Ali Jamenei, con masivos ataques de misiles y drones contra objetivos en toda la región. En particular, las bases militares estadounidenses y las infraestructuras civiles en los estados del Golfo fueron objeto de disparos.
El Estrecho de Ormuz, de importancia estratégica, se considera prácticamente bloqueado. Aunque el paso no está técnicamente cerrado por completo, navieras importantes como Hapag-Lloyd y MSC han suspendido sus viajes a través del estrecho por motivos de seguridad. Según se informa, las aseguradoras retiraron las pólizas para los petroleros, lo que provocó que el tráfico marítimo se detuviera casi por completo. Como resultado, el precio del crudo Brent subió hasta un 13 por ciento en algunos momentos, mientras que los analistas advierten sobre una crisis de suministro persistente y precios del petróleo de tres cifras.
Los ataques también afectaron a importantes instalaciones energéticas de los países vecinos. Se informa que una refinería de petróleo en Arabia Saudita y las instalaciones de gas en Qatar resultaron dañadas, lo que provocó una parada temporal de la producción. La incertidumbre provocó fuertes pérdidas en los mercados financieros internacionales, mientras que activos como el oro fueron muy solicitados como 'valor refugio'. Los expertos temen que un bloqueo prolongado de las rutas comerciales pueda afectar gravemente a la economía mundial y generar inflación.