Las tensiones militares entre Irán y los Estados Unidos han llegado a un nuevo nivel. Según informes, fuentes iraníes reportaron ataques contra petroleros estadounidenses, lo que se considera una respuesta a los continuos ataques aéreos de EE. UU. contra objetivos en Irán. Por su parte, el gobierno estadounidense, bajo el presidente Donald Trump, elogió la labor de sus tropas y desmintió informes sobre el armamento sistemático de milicias kurdas para luchar contra Teherán. Además, se registraron ataques con drones contra bases estadounidenses en Irak en la región.
Esta situación está causando gran preocupación a nivel internacional. El gobierno italiano debatió en una comparecencia parlamentaria con el ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, y el ministro de Defensa, Guido Crosetto, sobre posibles ayudas a aliados y el uso de bases militares. Mientras tanto, socios tradicionales de Irán, como Rusia y China, se muestran notablemente distantes. Los observadores interpretan esto como un intento de evitar una interferencia directa en un conflicto a gran escala. En medio de la vorágine de la guerra, también llaman la atención historias individuales como la de la taekwondista Kimia Alizadeh, quien se ha posicionado en contra del sistema iraní.