En la escalada de la guerra con Irán, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó una solución diplomática. A través de su plataforma Truth Social, declaró el viernes que no habría 'ningún acuerdo', sino que la rendición incondicional era la única opción. Trump enfatizó que el objetivo de las operaciones militares de EE. UU. e Israel era eliminar por completo a los actuales líderes del país.
Después de un cambio de poder exitoso y la instalación de un liderazgo considerado 'aceptable' desde la perspectiva de EE. UU., Trump prometió un amplio apoyo económico. Aseguró que reconstruiría Irán junto a sus aliados para que fuera 'más grande, mejor y más fuerte', permitiendo al país un 'gran futuro' bajo el lema 'Make Iran Great Again'. Según informes, ya se destruyeron amplias partes de la defensa antiaérea iraní y sus capacidades de misiles.
Mientras tanto, los combates continuaron en la región. El ejército israelí anunció una nueva fase de sus ataques, dirigida con más fuerza contra las bases del régimen. Al mismo tiempo, se bombardearon objetivos en el Líbano. Irán respondió con ataques de misiles contra objetivos en el Golfo Pérsico y Turquía, ante lo cual la OTAN habló de una provocación deliberada de un socio de la alianza.