En Irán se observa una primera relajación del estricto control de la información. Según informaron las autoridades de seguridad nacionales, se ha vuelto a permitir el uso de mensajes cortos (SMS) en todo el país. Este servicio había sido desconectado a raíz de las fuertes protestas masivas para dificultar la coordinación de las manifestaciones. Sin embargo, otras vías de comunicación digital, especialmente las redes sociales y los servicios de mensajería, siguen estando muy restringidas o bloqueadas.
Paralelamente a la relajación técnica, el líder espiritual del país, el ayatolá Alí Jamenei, se pronunció sobre la situación política. En un discurso, atribuyó la responsabilidad de los violentos disturbios de las últimas semanas al extranjero. Nombró en particular al presidente de EE. UU., Donald Trump, como la fuerza motriz detrás de los disturbios. Según Jamenei, las potencias hostiles habrían instrumentalizado las protestas para socavar la estabilidad de la República Islámica. Las manifestaciones, provocadas por la necesidad económica y el descontento social, habían sumido al país en una grave crisis y provocado numerosos arrestos y víctimas.
A pesar de la reactivación de los servicios de SMS, la situación sigue siendo tensa. Los observadores consideran este paso como un intento de 'desescalada', pero señalan que las causas fundamentales del descontento en la población siguen existiendo. La comunidad internacional sigue observando con gran preocupación el proceder del liderazgo iraní contra la oposición.