En la capital ucraniana, Kiev, se trabaja intensamente para reparar la infraestructura vital después de los recientes y graves ataques aéreos rusos. Según las informaciones oficiales, el suministro de calefacción ya se ha restablecido en numerosos edificios residenciales. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica, ya que amplias partes de la red eléctrica han sufrido daños considerables.
Los ataques tuvieron como objetivo específico las instalaciones de generación y distribución de electricidad, lo que provocó apagones generalizados y restricciones. Para evitar el colapso inminente de la red y garantizar el suministro básico de la población, se realizaron apagados de emergencia. Además, el gobierno nacional reaccionó ordenando mayores importaciones de energía de los países vecinos europeos.
Además de los desafíos técnicos en la reparación de las instalaciones, el clima invernal supone una carga adicional para los residentes. Las organizaciones de ayuda y las autoridades municipales se esfuerzan por mantener la seguridad del suministro, mientras que el liderazgo ucraniano pide apoyo internacional para asegurar el espacio aéreo y reconstruir el sector energético.