El conflicto militar en Oriente Medio está teniendo un impacto directo en los mercados energéticos mundiales y en los precios para los consumidores en Europa. Tras los ataques de Israel y Estados Unidos a objetivos en Irán, y las represalias iraníes contra objetivos en la región del Golfo, incluyendo Kuwait, los precios de la gasolina y el diésel han subido bruscamente. Especialmente el bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde se transporta alrededor de una quinta parte del petróleo crudo mundial, está causando nerviosismo en los mercados. El precio de referencia del petróleo Brent llegó a registrar aumentos de más del diez por ciento en algunos momentos.
Esta evolución ya se ha notado claramente en los surtidores de Alemania y Austria. El precio del diésel superó en algunos lugares la marca de dos euros por litro, mientras que la gasolina Súper E10 también alcanzó máximos históricos. Expertos de la ADAC y la ÖAMTC están observando una dinámica de precios acelerada y aconsejan a los consumidores comparar bien los precios y, preferiblemente, repostar durante las horas de la tarde.
El gobierno federal alemán y representantes económicos se mostraron cautelosos con respecto a las intervenciones estatales. La Ministra Federal de Economía, Katharina Reiche, enfatizó que actualmente no hay planes para un tope de precios del combustible ni para un nuevo descuento fiscal. Aseguró que vigilan la situación de cerca, pero que la seguridad del suministro está garantizada. Además, los economistas advirtieron que las nuevas subvenciones podrían avivar la especulación y aumentar aún más la inflación. Según la opinión de expertos, un conflicto prolongado podría provocar un 'shock' energético duradero que ponga en peligro la recuperación económica.