El enfrentamiento militar en Oriente Medio ha alcanzado un nuevo nivel de escalada. Después de que Israel y Estados Unidos lanzaran ataques aéreos conjuntos contra Irán el 28 de febrero de 2026, el ejército israelí informó el 5 de marzo sobre la finalización de una duodécima oleada de ataques contra objetivos en Teherán. Según informaciones oficiales, las operaciones están dirigidas contra instalaciones militares, emplazamientos de misiles y la marina del país. El objetivo es neutralizar la amenaza convencional que representan los misiles y drones iraníes.
En Washington, la Cámara de Representantes rechazó una resolution que podría haber detenido la guerra. Esto significa que el presidente Donald Trump mantiene por ahora el respaldo político para continuar con las operaciones. El Secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, destacó en una conferencia de prensa la superioridad tecnológica de las fuerzas de la coalición y afirmó que desean evitar un conflicto prolongado, aunque no descartó categóricamente el uso de tropas terrestres. También confirmó las primeras bajas estadounidenses debido al fuego iraní.
Irán responde con amenazas y se siente fortalecido por sus aliados regionales. Los observadores temen la intervención de Hezbolá en el Líbano o de las milicias hutíes en Yemen, lo que podría convertir la región en un incendio forestal. Las tensiones diplomáticas también se reflejan en Europa: el embajador de Israel en Viena instó a tomar en serio las amenazas iraníes. El tráfico aéreo civil en la región, incluyendo el Aeropuerto de Berlín Brandeburgo (BER), sigue en gran medida suspendido debido a la situación de seguridad.