El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado medidas comerciales amplias contra sus aliados. Según informes, se aplicarán aranceles adicionales contra varios estados de la OTAN, entre ellos Alemania, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Suecia e Islandia. El motivo de esta acción parece ser el gasto en defensa de estos países, considerado insuficiente desde el punto de vista estadounidense, así como el deseo de reducir los déficits en la balanza comercial. Alemania, en particular, está en el punto de mira de la administración estadounidense debido a su estructura económica.
En relación con Groenlandia, el presidente estadounidense sigue un enfoque diplomático poco convencional. Al parecer, propuso que los estados pudieran comprar un asiento en un consejo de paz que él planea por una suma de mil millones de dólares. Esto se interpreta como un intento de generar nuevos fondos económicos y, al mismo tiempo, consolidar la influencia geopolítica de EE. UU. en la región ártica.
En política exterior, Trump también endureció su tono contra Irán. Se pronunció abiertamente a favor de un cambio de poder en Teherán. Esto marca una nueva escalada en las ya tensas relaciones entre Estados Unidos y el liderazgo iraní. Las reacciones internacionales a estas declaraciones están marcadas por la preocupación ante una mayor desestabilización de la región.
Entretanto, el mundo económico mira hacia el próximo Foro Económico Mundial en Davos. Ante los anuncios proteccionistas de Trump, se espera que las conversaciones de este año en Suiza sean de las más interesantes en mucho tiempo. Queda por ver cómo reaccionará la comunidad económica global ante las amenazantes barreras comerciales.