En Portugal comenzó este domingo la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Dado que un total de once candidatas y candidatos compiten por suceder al presidente conservador saliente, Marcelo Rebelo de Sousa, se considera casi imposible lograr una mayoría absoluta en la primera votación. Las encuestas apuntan a una carrera muy reñida que previsiblemente deberá decidirse en una segunda vuelta el 8 de febrero.
En el centro de interés se encuentra André Ventura, el presidente del partido populista de derecha Chega. Ventura, cuyo partido se convirtió en la fuerza de oposición más fuerte en las elecciones parlamentarias del año pasado, podría, según las previsiones, pasar a la segunda ronda. En su campaña electoral, abordó especialmente la política de inmigración y criticó duramente el sistema político del país. Sin embargo, los analistas señalan que Ventura se enfrentaría a un gran obstáculo en una posible segunda vuelta contra candidatos moderados debido a sus altos índices de rechazo.
Entre los otros aspirantes prometedores se encuentran António José Seguro, de la oposición socialista, y Luís Marques Mendes, quien cuenta con el apoyo del gobernante Partido Socialdemócrata (PSD) de centro-derecha. También se otorgan posibilidades de ocupar los primeros puestos al candidato independiente Henrique Gouveia e Melo, un exalmirante de la Marina, y a João Cotrim de Figueiredo, del partido liberal Iniciativa Liberal.
Aunque el cargo de presidente en Portugal tiene funciones en gran medida representativas, el jefe de Estado desempeña un papel clave en tiempos de inestabilidad política. Entre otras cosas, tiene la facultad de disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones. Los colegios electorales cerraron por la noche, y se esperan los primeros resultados provisionales para la noche del domingo.