En una decisión muy ajustada, la Cámarab de Representantes de EE. UU. rechazó el jueves una resoluciónb bipartidista que habría obligado al presidente estadounidense Donald Trump a detener las hostilidades militares contra Irán. Con 219 votos en contra y 212 a favor, los representantes negaron su aprobación al propósito, después de que el Senado ya hubiera rechazado una medida similar. De esta manera, el presidente se mantiene fortalecido en su poder de decisión sobre el conflicto, que ya dura seis días y en el que se informa que han muerto más de 1.200 personas en las regiones afectadas.</p>
Este rumbo está respaldado por nuevas amenazas en política exterior: Durante una recepción en la Casa Blanca, Trump insinuó que, después de Irán, un cambio de régimen en Cuba era solo cuestión de tiempo. Elogió las sanciones endurecidas contra el estado insular y subrayó que primero querían finalizar las operaciones en Oriente Medio.</p>
Paralelamente, el gobierno estadounidense está realizando cambios de personal en sus propias filas. Trump anunció el despido de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien debe irse tras las fuertes críticas a su gestión y una controvertida audiencia ante un comitout de Congreso. El senador republicano Markwayne Mullin está previsto como su sucesor, mientras que Noem, en el futuro, funcionará como enviada especial para una nueva iniciativa de seguridad regional.</p>
En política interna, el presidente también se enfrenta a una resistencia masiva contra sus planes de construcción en la Casa Blanca. El proyecto planeado de un lujoso salón de baile de 400 millones de dólares en el terreno de la sede del gobierno encontró un amplio rechazo. Debido a más de 30.000 cartas de queja y las críticas al derribo del histórico ala este, la comisión de planificación responsable aplazó una votación decisiva sobre el proyecto de construcción.</p>