La intensificación militar en Oriente Medio, especialmente los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y las represalias subsiguientes, está teniendo efectos directos en los mercados energéticos mundiales. Tras el fallecimiento del líder espiritual iraní, el Ayatolá Ali Jamenei, que aumentó las tensiones, se produjo un bloqueo de facto del estratégico Estrecho de Ormuz. Cerca de 150 buques cisterna se encuentran actualmente parados allí, lo que afecta el suministro de petróleo crudo y gas natural licuado.
En los surtidores alemanes, este desarrollo se nota con un aumento repentino de precios. Según datos del ADAC, la gasolina súper de tipo E10 se ha encarecido notablemente desde el inicio de la escalada, alcanzando máximos en el promedio nacional que no se veían desde la primavera de 2024. En ciudades como Hamburgo, las primeras gasolineras ya reportaron precios superiores a dos euros por litro de gasolina súper. El diésel también subió de forma masiva, alcanzando el nivel de precios más alto desde octubre de 2023.
El ADAC habla en este contexto de un 'efecto cohete y pluma', donde las subidas de los precios del petróleo crudo se trasladan muy rápido a los consumidores, mientras que las bajadas de precios ocurren con retraso. Desde el ámbito político hubo críticas a esta práctica; representantes del SPD, por ejemplo, calificaron las subidas rápidas como desproporcionadas, ya que el combustible que se vende actualmente fue comprado a precios de petróleo crudo más bajos.
Entretanto, en Austria, el Ministro de Economía Wolfgang Hattmannsdorfer intenta calmar la situación. Aunque los precios también subieron allí, la seguridad inmediata del suministro está garantizada. A diferencia del inicio de la guerra en Ucrania, no existe una dependencia directa de las importaciones de energía iraníes, ya que las cadenas de suministro se han diversificado más. A pesar de esto, el Ministerio de Economía estableció un 'grupo de trabajo para la seguridad del suministro' para observar de cerca la evolución del mercado.