En una escalada militar sin precedentes, Estados Unidos e Israel han llevado a cabo ataques aéreos y con misiles a gran escala contra objetivos en todo Irán desde el 28 de febrero de 2026. Según confirmaciones oficiales desde Teherán, el longevo Líder Supremo, el Ayatola Ali Jamenei, falleció en el transcurso de estos ataques. Las incursiones, consideradas un 'golpe de decapitación' contra el centro de poder de la República Islámica, se dirigieron específicamente contra edificios gubernamentales, instalaciones nucleares como las de Isfahán, y cuarteles militares. Además de Jamenei, según informes, numerosos altos miembros de la cúpula directiva murieron, entre ellos el Jefe del Estado Mayor, Abdolrahim Musavi, y el comandante de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria, Mohammad Pakpur.
El liderazgo político del país fue asumido temporalmente por un consejo de transición de tres miembros, integrado por el presidente Massud Pezeshkian, el jefe de Justicia Gholam-Hussein Mohseni-Edzhei y Alireza Araqi. En medio de los enfrentamientos militares, ha comenzado el debate sobre una sucesión permanente de Jamenei. Su hijo, Modschtaba Jamenei, es considerado el favorito potencial, ya que supuestamente goza de un amplio apoyo en círculos conservadores y religiosos. Al mismo tiempo, Ali Lariyani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, emerge como un actor influyente que rechaza firmemente las negociaciones con Estados Unidos en este momento.
Las repercusiones del conflicto se sienten en todo el mundo. Mientras Irán respondió con ataques de represalia contra Israel y bases estadounidenses en la región, los mercados financieros internacionales entraron en turbulencias. La bolsa surcoreana resultó particularmente afectada, donde el índice principal Kospi se desplomó masivamente. Al mismo tiempo, las autoridades de seguridad advierten sobre un mayor peligro de ciberataques desde Irán, que podrían dirigirse especialmente contra el sector financiero occidental. La situación humanitaria empeora visiblemente; según las organizaciones de ayuda, cientos de civiles ya han sido víctimas de los combates.